En este capítulo 2 de 1ra de Pedro, encontramos un hermoso llamado a la identidad y responsabilidad que tenemos como creyentes en Cristo. Somos llamados «piedras vivas» en el edificio espiritual de Dios, y unidos a Jesús, quien es la Piedra principal.
Nuestra identidad como «piedras vivas» implica que somos importantes y valiosos para él. Dios nos ha escogido y nos ha dado un lugar significativo en su proyecto divino; sin embargo, esta posición también viene con una gran responsabilidad. Pedro nos invita a ser edificados como una casa espiritual y un sacerdocio santo, por eso como piedras vivas, debemos desempeñar un papel en la adoración y el servicio a él, y además, nuestra vida y testimonio deben reflejar las virtudes y el amor de Cristo.
Pedro también nos recuerda que somos un linaje escogido, una nación santa. Esto significa que estamos llamados a vivir de una manera distinta a la del mundo que nos rodea. Nuestra forma de vida, nuestras decisiones, incluso nuestras actitudes deben reflejar la santidad y la gracia de Dios. Somos llamados a ser luz en medio de la oscuridad, para que aquellos que nos rodean puedan ver su obra en nosotros.
Se que a veces, el camino del cristianismo puede implicar sufrimiento e injusticia, sentimos que a otras personas “sin mucho esfuerzo les va mejor”. Sin embargo, incluso en medio de la adversidad, debemos mirar el ejemplo de Jesús. Él padeció por nosotros, y murió por nuestros pecados dejándonos un modelo de paciencia y confianza en nuestro Padre en medio de las dificultades.
Es por eso por lo que, cuando andemos en tribulación, debemos abrazar nuestra identidad como piedras vivas en el edificio espiritual de Dios. Somos llamados a vivir una vida santa, adorando y sirviéndole, mostrando su amor y gracia al mundo que nos rodea. No importa las dificultades que enfrentemos, recordemos que somos escogidos y preciosos para él, y que él mismo nos capacitará para cumplir con nuestro llamado.
Oremos: Amado padre, gracias por haberme elegido una piedra viva en tu edificio espiritual. Ayúdame a vivir de acuerdo con mi identidad en cristo, reflejando su amor y gracia en todo lo que hago. Capacítame para ser una luz en medio de la oscuridad, y ayúdame a ofrecer sacrificios espirituales aceptables a ti. Dame paciencia y fortaleza para enfrentar las dificultades, confiando en tu plan perfecto. En el nombre de Jesús, amén.
Devocionales Refúgiate en Su Palabra, Casa de Refugio (KGD)
#MimetaEsConstruir
Leave a Reply